sábado, 30 de marzo de 2013

Daniel Viglietti por Fernando Cabrera (Teatro Solis 2007)





Mucho, poquito y nada


Si yo no cambio un poco mis fallas, mis males,
¿cómo cambiar entonces las tierras, los mares?
Si no cambio un poquito mis mañas, mis juegos,
¿cómo cambiar en algo los dramas, los fuegos?

Si no poquito un cambio mi duda, mi acaso,
¿cómo cambiar más tarde el beso, el abrazo?
Si no cambito un poco mis cauces, mis fuentes,
¿cómo he de cambiar fuera lo mío en la gente?

Si no cambio un muchito mis odios, mis miedos,
si no abro mi ternura me vuelvo de hielo.
Si no muchito un cambio mi cuerda, mi acorde,
¿cómo cantar lo nuevo, lo izquierdo, lo borde?

Si no apoco lo mucho que pierdo, que hiero,
¿cómo darle esperanza al te amo, al te quiero?
Si no amucho lo poco que tiene mi gente,
¿cómo evitar que al canto le asome lo urgente?

Mucho, poquito y nada deshojo la vida
y ella nunca responde, la desentendida.
Mucho, poquito y nada, contraflor al resto,
tenemos que ir cambiando.

Mucho poquito y nada, contraflor al resto,
tenemos que ir cambiando este cambio nuestro.

sábado, 2 de marzo de 2013

Entretener y sacudir (Entrevista 1987 por M Ubal)



Podés vivir de la música?

Sí, pero sólo desdce hace un tiempo. Y ojo al gol!, viviendo nadie crea que en forma holgada, sino como
cualquier laburante. La diferencia es que yo pude, desde hace un año y medio a esta parte, dejar otros laburos
que tenía. Hago la aclaración porque no quiero que mi respuesta suene optimista. La situación del artista
en general, en nuestro país, sigue siendo de sumergimiento.

Y dentro de la música, aparte de las actuaciones, que otro tipo de trabajo habitualmente desarrollás?

Desde hace un tiempo, he tenido no sé si la suerte, la desgracia o facilidad de acceder a distintos
tipos de trabajo, ya sea arreglar un disco para un artista equis, armar un grupo de rock and roll
para bailes, acompañar otros artistas o hacer periodismo musical, dar clases..

Qué es lo que mas te gusta de todo eso?

Obviamente lo que prefiero es componer y cantar mis canciones, no?
Después me gusta mucho arreglar para otros artistas, porque eso es una posibilidad que justamente
oxigena tu actividad creativa, porque te obliga a colocarte en otros moldes que no son los tuyos y te
proporciona una serie de exigencias a tu cabeza musical que constituye un aprendizaje invalorable.

Entre esos moldes aparentemente ajenos a tu música, está tu trabajo dentro del tango, fundamentalmente a través
de los arreglos para Juan Peyrou y sobre todo Gustavo Nocetti.
Actualmente, como vinculás el tango con lo que estás haciendo?

Mirá, actualmente lo tengo más presente que nunca. El tango es un componente cultural muy potente
en el Rió de la Plata y para mí es muy importante, sobre todo desde el punto de vista estético.
Toda mi vida estuve recostado a fórmulas letrísticas, de metro, melódicas, armónicas, contrapuntísticas.
Y bueno, eso sigue estando presente, se sigue reelaborando dentro de mi. En la actualidad
lo tengo muy presente para componer.

Gustos?

Bueno, me gusta mucho el primer tango, el de la guardia vieja. Me gusta muchisimo Gardel, a quien
considero un genio. Me gusta De Caro y lo que significa, esa especie de revolución de la guardia nueva, sus herederos, Troilo. Y finalmente Piazzola y Pugliese, que pienso que es de donde más he sacado y disfrutado tal
vez por una cuestion de época y de identidad sonora,no?

Que se oía en tu casa, de chico?

Folclore argentino, tango y bossa nova también, pero sobre todo folclore.
A los seis años empecé a estudiar guitarra con una profesora del barrio. Noemi Porrati, que era argentina y dentro
de su método estaba el meterme mil canciones, rasguidos dobles, chacareras, zambas, carnavalitos y todo eso.
Era por 1963 más o menos, durante el auge del folclore argentino y mis primeros ídolos fueron Horacio Guaraní,
Mercedes Sosa y los Chalchaleros, Los Fronterizos. Seis meses despues de empezar a estudiar, esta profesora nos lleva a cantar, a mí y a mi primo, por quermeses, fiestas de escuela, cumpleaños, iglesias de la zona. Ibamos y cantabamos Zamba del grillo, Luna Tucumana, pantalon corto y con unas guitarras que nos quedaban enormes.


Cuándo comenzas a componer?
Bueno, durante la adolescencia tuve una especie de abandono, de rechazo por la música, tal vez procesando todo un sentimiento que yo teniá de chico por haber estudiado música obligado. Estuve tres
años sin agarrar la guitarra, no escuché nada, dejé de ir a clase y de cantar.
Eso fue como hasta los dieciséis, donde empecé a hacer canciones, muy influído por Aldo y Daniel.
Pasaron algunos años y a los dicinueve se me ocurrió dedicarme a la música. Volvi a estudiar en el conservatorio Universitario y luego con Federico Garcia Vigil. Después conocí a Coriún Aharonián y Graciela Paraskevaídis. Por esa época tambien habia pasado a integrar el coro Discantus, gracias a la escasez de tenores que había en ese momento. Ahi estuve un par de años y aprendí muchísimo con Sara Herrera. también allí conoci a Pacho MArtinez, que venia de otro coro. Con él hicimos un dúo haciendo
folclore liso y luego de varios cambios, en 1977, empezamos junto a Daniel Magnone a hacer nuestras canciones. Surgio entonces Montresvideo. Fue una buena época.

Como ibas hilvanando las canciones de esta época?

Con muchos esquemas, trasladando esquemas del folclore argentino.
Siempre tuve una forma de hacer canciones que aún hoy la sigo teniendo, aunque de repente con el oficio
se disimula más; es agarrar ciertos moldes, formas que a mí me interesan y emotivamente me pegan y transformarlos. Agregarle de mi cosecha elementos de rompimiento- sobre todo armónicos y transformarlos en algo distino. No es una cosa de rompimiento absoluto con el entorno cultural, pero sí un lavado de cara a ciertos elementos que todo el mundo maneja.
Eso es un poco de mi formula de trabajo. A veces se me va la mano y quedan cosas mucho mas raras, pero a veces la emboco y quedan como Paso Molino, Agua, El viento en la cara, La bruja, Yo queria ser como vos, donde ves que la gente las entiende, las disfruta y las incorpora.


En el plano textual, que te interesa?

Estoy tratando de trabajar circunscribiéndome exclusivamente a lo emotivo, que cada palabra o frase
de la canción entera como bloque apunte siempre a una subversión emotiva en el otro, incluso dejando de lado parametros mas conocidos.


Lo racional, por ejemplo?

Si, cualquier cosa. No me interesa ya más nada, si lo que digo es verdad o es mentira, si es moderno o
reaccionario, si es anécdota o sólo una idea poética, ya no me interesa más nada.
Lo único que me interesa es que el tipo cuando escuche no quede indiferente, que le provoque un dolor o un sacudimiento de índole emotivo, por lo menos durante esos tres minutos.
Y como definición de lo que hago, cada vez mas más me gusta utilizar la palabra entretener. Entretener.
Es una palabra muy rica, muy derivable.


Y muy prejuiciada...

Sí, una palabra cargada de prejuicios, de cosas negativas. Creo que ese concepto es un poco la fundamentación de toda actividad artistica.



Al rotar de un trabajo grupal a un trabajo solista, que costas cambian en tu música?

Tocar con una banda de cinco integrantes, electrificada, con un baterista y un equipo rítmico muy fuerte, definido, rico, ingenioso, con un caudal de sonido, potencia y energía muy grandes, obviamente te modifica muchas cosas.
En primer lugar la forma de cantar, en segundo lugar la forma de componer. Buscás otro tipo de ritmos, de arreglos, de tímbricas, colocás en otros lugares las melodías, hay ciertos giros que no los hacés.


Que fue lo que mas te impactó de la labor con Mateo?

Mira, lo que más me impacto fue la dedicación al trabajo y la aplicación y seriedad que el loco pone
para elaborar los arreglos, para ensayar, para buscar voces, climas. Es muy meticuloso, muy trabajador, cosa que me ha hecho muy bien a mí, que soy un tipo bastante vago.
Por otra parte, Mateo maneja con suma naturalidad una amplia paleta de posibilidades y lo mejor es verlo
como busca, cómo va consiguiendo soluciones hermosas para su música, justamente porque, entre otras cosas, trabaja mucho. No quiero decir que a él no le cueste trabajo hacer musica.

miércoles, 9 de enero de 2013

Fernando Cabrera, en voz y papel



El sello uruguayo Ayuí acaba de publicar dentro de su serie Cuarenta Aniversario un DVD-libro de Fernando Cabrera, Intro. En el papel hay poemas de este gran cantautor uruguayo y en el DVD, el registro de un recital íntimo que dio en los Estudios Ion de Buenos Aires, la noche del 28 de agosto de 2009.
Lo primero que llamará la atención de quien vea esta edición es que, en la primera lectura, la poesía y la canción de este elegante y sofisticado músico pueden ser la misma cosa (¿o realmente lo son?). Como aquel texto de Cortázar que unía una galería porteña con una parisiense, casi del mismo modo uno se puede internar con la vista en el papel y en versos como "Te espero ahí, tu chaqueta camuflada con mi alma" o "mi libreta callada, bolsillo de universo" (de "Nos vemos") y salir por la voz de Cabrera en el fraseo de "mis lágrimas en tus bolsillos
cambiaste de sacón" ("El tiempo está después"). No habla de lo mismo, pero lo hace en la misma tonalidad. Le pone los mismos colores, los mismos juegos de imágenes. Son parte de un mismo universo. Lo más probable es que quien disfrute de su obra musical podrá disfrutar, de la misma manera, este libro DVD.
La producción audiovisual de este trabajo es brillante por muchos motivos. Cabrera no sólo plasmó en un recital íntimo ofrecido en un estudio de grabación, buena parte de sus mejores canciones. Lo destacable es que lo hizo sólo con su guitarra y eso representa un hecho artístico en sí mismo. ¿Por qué? Desde la publicación del disco Viveza, hito fundamental de su carrera, Fernando Cabrera ha cruzado muchas veces el Río de la Plata para actuar en nuestro país. Quizás por cuestiones de presupuesto, la mayoría de esas veces lo ha hecho sólo, sin los músicos que lo acompañaron en sus discos. Esto hizo que de este lado del charco mucha gente se encontrara por primera vez con sus canciones desnudas y con una manera de interpretar que va a lo esencial.
Si la palabra minimalista no hubiera sido acuñada por corrientes de la música contemporánea hace varias décadas, podría ser utilizada para definir el trabajo de Cabrera. Pero ya se le dio otro uso. Quizás haya que decir, simplemente, que el cantautor oriental utiliza lo mínimo para expresar el todo de su música (pero sin los recursos habituales del minimalismo). Apenas unas notas pulsadas en su guitarra, o unos acordes, para acompañar su voz. La cajita de fósforos que utiliza en "Viveza" o la supresión de la palabra muchacha, en la versión que hace del clásico de Spinetta "Muchacha ojos de papel", pueden ser buenos ejemplos para describir ese viaje que el músico hace hacia lo esencial de su obra. Y su obra (parte de ella) es "Te abracé en la noche", "Pandemonios", "Dulzura distante", "Puerta de los dos" y tantas otras que grabó, con algún invitado, como Kevin Johansen, para esta exquisita producción
lanacion.com.ar..
L

sábado, 8 de diciembre de 2012

FERNANDO CABRERA: “LAS CANCIONES ME ESTÁN EMPUJANDO”

Algunas definiciones no alcanzan. La canción, por ejemplo, no es sólo letra y música: es la sinergia intraducible que se produce entre esos dos elementos. Fernando Cabrera, el gran compositor e intérprete uruguayo, lo sabe mejor que nadie. Hablamos del discípulo de artistas como Eduardo Mateo y Darnauchans que, después de tres décadas construyendo una obra notable sobre la otra orilla, comenzó a resonar como una clave para iniciados en el universo de los cancionistas argentinos.
Sin embargo en una de las mitades de Intro, su flamante lanzamiento, Cabrera elige prescindir de la música. Se trata de un exquisito libro de poemas que Acqua Records editó en nuestro país acompañado por un DVD: el registro del concierto que brindó en los legendarios estudios ION para un puñado de afortunados. Allí, rodeado del cabrerismo más profundo, el artista despliega un decantado de su repertorio y dos versiones muy significativas. Por un lado, un guiño a Mateo con “El tungue le”, acompañado por Kevin Johansen. Luego, hacia el final, una deconstrucción minuciosa de “Muchacha (ojos de papel)”. Un cierre de lujo para Intro, el trabajo que Cabrera se encuentra presentando en el Café Vinilo durante cinco noches consecutivas: 5, 6, 7, 8 y 9 de diciembre.

La tapa de Intro.
La tapa de Intro.

-Tanto desde el formato como desde su contenido, Intro es un hito en tu camino como artista. ¿Qué significa para vos?
-Intro es algo muy especial y extraño en mi trabajo porque significa presentar juntos dos proyectos muy significativos, que tal vez hubiera sacado por separado y con un tiempo de distancia. Pero las cosas se dieron así y ahora lo veo como algo muy contundente. Quien lo tenga va a tener mucho de mí, muchas facetas. Textos que nunca di a conocer y que no son textos de canción sino otro trabajo, otra perspectiva de mi forma de escribir y comunicarme. Y el DVD también es algo novedoso ya que por primera vez grabo despojado de arreglos y orquestaciones, sólo con la guitarra. Esto es algo que mis seguidores venían reclamándome desde hace muchos años.
-¿Te costó exponer la faceta –estrictamente- poética de tu trabajo?
-No, no fue costoso porque estoy acostumbrado a la exposición desde siempre, desde niño. Siempre hay, de todos modos, inseguridades o dudas antes de editar, permanentes correcciones de último momento y nervios. Pero una vez que fue a la imprenta "a llorar to the little room"
-En el terreno de la palabra, ¿qué artistas pueden funcionar como tus referentes? 
-Primero todos los autores de canciones que conocí desde mi infancia, argentinos, uruguayos, brasileros. Luego, más adelante, comencé a leer poesía. Lo primero fue José Hernández y lo segundo el uruguayo Serafín J. García. De ahí en más traté de leer todo lo que pude de la poesía de todas partes: española, brasilera, argentina, etc.
-Intro también incluye el registro de un concierto en los estudios ION. Esos estudios, ¿tenían un lugar especial en tu imaginario? ¿Cómo viviste la grabación? 
-Desde siempre veía esa sigla en infinidad de discos que iba adquiriendo o me prestaban. Cuando entré por primera vez y atravesé sus pasillos repletos de las fotos enmarcadas de todos los músicos que allí habían grabado en las últimas cinco décadas sentí una electricidad que me recorrió el espinazo.
-En aquel concierto como -seguramente- en este ciclo en Vinilo, hacés un decantado de tu repertorio. ¿Qué parte de tu obra privilegias?
-Trato de evitar últimamente las canciones más negras o depresivas -que tengo algunas- y privilegiar las positivas o las que dejan algo armonioso en el oyente. De todos modos, aquel que prefiera las oscuras las puede encontrar buscando en mis discos.
-Por lo que pudo escucharse últimamente, tenés varias canciones nuevas. ¿Qué dirección intuís para un próximo disco?
-El nuevo disco, que saldrá avanzado el 2013, no tiene una dirección ya que cada canción es un mundo particular. Tienen ambientes diferentes. Son 16 y están muy avanzadas ya que por ansiedad comencé a grabarlas mucho antes de lo lógico. Pero es que mi último disco, que tiene dos o tres años, tenía canciones ajenas por primera vez en mi vida, versiones. O sea que hace años que no edito material propio y las canciones me están empujando.

Un día como hoy, pero de 1956, nacía Fernando Cabrera.


miércoles, 5 de diciembre de 2012

Fernando Cabrera: Un camino sin desvíos

 
“No siento que haya elegido ser músico; fue más destino que profesión”, dice Fernando Cabrera, compositor y guitarrista uruguayo que se ha erigido en los últimos años en uno de los referentes de la música rioplatense y que comenzará esta noche y hasta el domingo, siempre a las 21, un ciclo de presentaciones en Vinilo Café, Gorriti 3780, para presentar su libro de poemas Intro , acompañado por un DVD.
“Mi carrera comenzó a los seis años cuando estudiaba guitarra con una profesora de mi cuadra. Un día vino mi madre con un paquete donde había una guitarra, un cuaderno de hojas pentagramadas y un libro de teoría y solfeo, y me dijo que empezaba a estudiar música”, cuenta Cabrera telefónicamente.
Cabrera, nacido en Paso Molino, Montevideo, rememora aquellos años: “¿Quién se iba a oponer a una decisión de su madre?Así que empecé a estudiar y tocar algunas melodías, pero lo verdadero de todo esos años fue que esa profesora me permitió tomarle el gusto a la canción: fue decisivo”, señala este músico, con una historia de casi cuarenta años de escenario y diecisiete discos.
A los 13 años escribió su primera canción y ya no se detuvo. “Cuando comencé fue a raíz de alguna mujercita: escribí unas líneas y después llegó la música”, se ríe. Sus primeros grupos fueron MonTRESvideo y Baldío hasta que, en 1984, inició su carrera como solista. Cabrera habla de lo que era Montevideo en los sesenta. “Había mucha música, mucho arte; el Río de la Plata era un caldero. Artistas que buscaban tener una voz propia: ese entusiasmo era contagioso. En ese mundo crecí”, explicó.
Este artista reúne en su propuesta una musicalidad que se conjuga con sus líricas; su trabajo como letrista se apoya en la fuerza de sus melodías, en sus sonoridades de tonos profundos, intensos, opresivos. Costumbrista en su mirada, este músico que el sábado cumple 56 años, logra una poesía basada en situaciones de vida reseñadas con cierta calidez y una melancolía sin lugares comunes.
Cabrera, que grabó con el legendario músico uruguayo Eduardo Mateo, a mediados de los ochenta, no tiene demasiadas explicaciones para lo que sucede con su música. “Pienso que mi experiencia es un caso al revés: estuve muchos años sin tener ninguna respuesta clara de si mi trabajo gustaba o, al menos, era considerado. Me sentí mucho tiempo ignorado, ninguneado, entonces ahora me siento armado de otra manera como persona y como músico. Quien hoy indague en mi música no va a encontrar un disco y alguna cosa más, va a encontrar mucha música, lo que habla de alguien que hace mucho que está en este camino”, cuenta.
Un camino que hizo sin desvíos y que lo ubican en un lugar de reconocimiento por parte del público. Tras los conciertos de Vinilo lo espera un disco con su grupo en Montevideo que, si bien ya está avanzado, queda música por grabar y así continuar con su propuesta, que tiene más de destino que de profesión.