martes, 30 de octubre de 2012

Cabrera & Hendler: cumbre oriental en el Ateneo



Promediando el concierto que el cantautor uruguayo Fernando Cabrera ofrecía a solas con su guitarra el sábado 27 en el teatro ND/Ateneo de Buenos Aires, se apagaron las luces. Cuando se encendieron, su compatriota Daniel Hendler, que por estos días protagoniza la exitosa tira Graduados, apareció sentado a la mesa ubicada a la derecha del escenario. No hubo ni presentaciones estridentes, ni abrazos de rigor. Cabrera se acercó hasta allí, sin cruzar palabra, se saludaron con apretón de manos y Hendler leyó: "Ellos tenían más fe / en la fuerza de la poesía / creían que a veces un verso, puede nutrir a alguien". Fue el comienzo de un pequeño periplo a dos voces por las poesías de Cabrera que integran Intro, el libro que, acompañado por un DVD filmado en los estudios Ion y dirigido por Ariel Hassan, acaba de editar en la Argentina S-Music. (Cabrera también leyó un poema inédito, "Caravana", en recuerdo de su colega y amigo Marcel Curuchet, tecladista de No Te Va Gustar, quien falleció en un accidente automovilístico el 14 de julio de este año.)
Antes y después de la lectura de poemas, Cabrera repasó, con su habitual maestría, los clásicos que son pilares de su repertorio. Allí pasan "La balada de Astor Piazzolla", "Dulzura distante", "Te abracé en la noche" (dedicada a los hermanos Lito y Liliana Vitale), "Críticas", "Al mismo tiempo", "Viveza" (esta vez, con una cajita de pastillas Tic Tac como acompañamiento, en lugar de la habitual cajita de fósforos), "Lisa se casó", "Yo quería ser como vos", "Diseño de interiores" y, por supuesto, "El tiempo está después".
Y mostró, también, algunas canciones superlativas aún sin grabar: "Buena madera", una preciosa canción dedicada a uno de sus hermanos, de profesión carpintero; la desgarradora "Viva la Patria"; y "Nunca te dije te amo" (o el amor según Cabrera).
Son piezas que confirman, auspiciosamente, que es un repertorio en constante crecimiento. Entre los bises, un medley con el "Tema de Pototo" y "Muchacha ojos de papel", de Luis Alberto Spinetta, deliciosamente revisitados.
Con Liliana Herrero y los templadistas Daniel Drexler y Vitor Ramil siguiendo el show con devoción en la platea, Cabrera -que participó el jueves pasado del histórico concierto sinfónico Hay otra canción- se (re) confirma como un faro imprescindibles para los cancionistas de la región.
Por Humphrey Inzillo

lunes, 29 de octubre de 2012

Fernando Cabrera y Daniel Hendler en ND Ateneo



videoLaguna Negra.

Paraná y Uruguay
hombres sótanos de azul marrón
Laguna negra
en mi lejano funeral
habrá una foto tuya
esa pequeña explanada
de roca donde dorábamos
donde subíamos
del escalón del agua
hasta el sillón del sol

Rodeará
pajonales de canción mi voz
Laguna negra
el momentáneo desprender
del joven lazo anuncia
una profunda caminata
de quince o setenta años
para iniciarnos
en la mudez del alma
en el saber de adiós
en conservar abrazos
en recurrir valor.

jueves, 25 de octubre de 2012

Fernando Cabrera: "Abusé de cantarle a lo perdido"

El cantautor uruguayo Fernando Cabrera, uno de los mayores exponentes de la canción rioplatense, lanza "Intro", un material que reúne su primer libro de poesía y un DVD con un recital registrado en los históricos Estudios Ion de Buenos Aires.


Con 35 años de trayectoria y un arsenal de bellas e inquietantes canciones a cuestas ("El tiempo está después", "Un par", "Viveza"), Cabrera disfruta en el cenit de su carrera de una popularidad inaudita que le permite desde hace unos pocos años vivir de su oficio.
"En la vida de cualquier ser humano llegar a los 55 años es tenebroso, es cuando podés perder el trabajo y si lo perdés nunca más conseguís otro, y a mí me está pasando todo lo contrario, parece que en este último tiempo se abriera mi campo laboral, es un privilegio que me costó mucha paciencia, con muchos altibajos y tristezas", sostiene Cabrera en charla con Télam.
Antes de dar a conocer oficialmente "Intro", este sábado a las 21 en el ND Ateneo (Paraguay 918), Cabrera define a este trabajo como una suerte de carta de presentación de su obra, ya que condensa lo mejor de su música en un formato íntimo (aquí se lo puede ver solo con su guitarra por primera vez) y a la vez expone su faceta de poeta.
En el marco de la entrevista, el cantautor habla sobre su temprano despertar al mundo de la escritura, de su pasión innata por componer canciones y música instrumental y de la felicidad que significa el hecho de poder dedicarse a lo que le gusta.
-¿Siempre escribiste?
-Siempre, aun antes de hacer canciones, primero escribí algún poemita, alrededor de los 12 o 13, y después de eso se me ocurrió empezar a hacer canciones, ponerle música a esos textos.
-¿Cómo identificás un texto que tiene destino de canción?
-Me doy cuenta al rato, recién cuando tengo dos o tres partes o estrofas.
-¿Tiene que ver con la rítmica del texto?
-Sí, por un lado con algo intuitivo, por otro por la temática, y después por la facilidad o dificultad que te pueda ofrecer lo que estás escribiendo para ser musicalizado.
-¿En tu trabajo de escritura volvés sobre los textos?
-Me puedo pasar años escribiendo un poema.
-¿Es algo así como reciclar?
-Es corregir algo que no te conforma y no sabés bien qué es, sentís que no está terminado. Lo agarro tres meses después y capaz que encuentro esa palabra que no cerraba. Capaz que estoy 20 años con un mismo texto y lo mismo me pasa con muchas canciones.
En el próximo disco hay canciones que tardé 25 años en hacerlas. Es como cuando estás haciendo algo y a eso le falta un ladrillo, hasta que no se lo pongas no va a estar terminado. Si no encontrás la salida hay que guardarlos.
-"Intro" es una selección de poemas; ¿tenés más?
-Sí, no quise hacer un libro muy grueso, son los poemas que encontré más redondeados, pero podría ponerme ahora a trabajar y tendría dos libros como este en poco tiempo. Es bueno guardar para el futuro, yo tengo muchas reservas de canciones, músicas y textos. Si yo dejara de componer creo que puedo tirar 20 años más, con todos los bocetos que tengo y sacar 10 discos más.
-Es tu trabajo y tu deseo, todo puesto ahí.
-Es mi trabajo pero yo no lo vivo así, cuando empecé a hacer canciones ni remotamente soñaba con ser un músico profesional; recién a los 21 me propuse vivir de esto. Estoy en la música desde los seis años, para mí es como caminar.
Tengo esa inmensa suerte de poder dedicarme a lo que me gusta; después, pegarla económicamente no existe; la gran mayoría de los músicos tiene que tener otros trabajos, otros oficios, cosa que yo también hice. Mi vida también fue muy sacrificada, de muchos oficios paralelos: fui taxista, profesor de guitarra, atendía tiendas de cosas de tornillos.
-Una vez definiste a la melancolía como una suerte de enfermedad.
-Sí, la melancolía es una exacerbación enfermiza de lo que te pasó en el pasado, algo que lo tenés incorporado que no es favorable, no te da alas para seguir viviendo, más bien que te complica. Es una cosa paralizante; yo abusé de cantarle a lo perdido.
-Es catártico.
-Sí, es cierto, es catártico y sanador, pero no me parece bien quedarte ahí. Hay que mirar para adelante. La tarea de un artista es que te den ganas de vivir, despertar emociones, lograr que el oyente experimente algo fuerte adentro. Perdí muchos años enrollado en lo perdido y eso no es maduro, no es adulto, no podés vivir con heridas, tenés que sanarte y seguir, chau.
Algunos, los que somos más débiles, tardamos mucho más tiempo en cicatrizar. Yo no me llevo el mundo por delante, no soy esos tipos locomotora, nací con poca energía, más flojo, también tengo que luchar con eso.

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